sábado, 17 de septiembre de 2011

It's not you.

Observo las ropas tendidas ondear.
Me gustaría pensar que se trata de ti, te encuentras tras ellas y las mueves.
Que escondido, en la oscuridad, me miras fijamente y sin descanso.
Pero todo es obra del viento.

Qué cutre soy.


Y qué cutre imagen.


martes, 6 de septiembre de 2011

Nuevo álbum de The Beatles.

"Para celebrar el décimo aniversario del lanzamiento del disco "1" de The Beatles, el álbum que rompió todos los récords de ventas, el álbum llega para los verdaderos fans del cuarteto de Liverpool en versión remasterizada.

La discográfica EMI refirió sobre este material que fuera número 1 en más de 30 países, que durante el primer mes de lanzamiento se vendieron 6 discos por segundo, algo nunca antes visto. En tan sólo 5 semanas alcanzó más de 25 millones de discos en las manos de los fans.

Este disco reúne los singles grabados entre 1962 y 1970, desde "She Loves You", hasta "The Long and Winding Road", así como "She Loves You", "Can´t Buy Me Love", "A Hard Day's Night", "Hey Jude", "Get Back", "Something", "Lady Madonna", entre otros."

Source: eluniversal.com

Aquí dejo dos de esos números uno, que para mí son significativos, por si alguien no los conoce y tiene la intriga y curiosidad suficientes como para emplear unos minutos en escucharlos. Particularmente, y mira que es difícil, llegué a la conclusión hace años de que "Something", la segunda, es probablemente mi canción favorita de la banda de Liverpool.




jueves, 1 de septiembre de 2011

Una gran canción.

Independientemente de pertenecer a la BSO de American Beauty, la cual me parece bastante buena, escuché esta canción en alguna parte, algún día. Y debió marcarme. Sin embargo, la olvidé y hoy he vuelto a escucharla accidentalmente. Pensé: "¡Esta vez no se me escapa!". Es originaria de Neil Young, pero aquí la tenemos versionada por Annie Lennox, cantante de Eurythmics. Enjoy it!!!

miércoles, 31 de agosto de 2011

And.


miércoles, 24 de agosto de 2011




domingo, 21 de agosto de 2011

No ve, pero cómo la toca.

Y siguiendo con las versiones que tan curiosas me resultan...

Light my fire, de The Doors. Por José Feliciano, ciego portorriqueño nacido en los años 40. El nombre suena cómico y las expectativas pueden parecer poco fiables... hasta que hagas click aquí abajo... COLOSAL.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Versiones.

Imagino que requiere valentía recoger clásicos (o no tan clásicos) alabados mundialmente para versionarlos a la manera propia. En muchos casos, los resultados han sido ridículos y, como ya se sabe, las comparaciones son odiosas.

Casos como el de Nothing Else Matters versionado por Lucie Silvas, o Satisfaction de los Rolling Stones ¿¿¿versionado??? por Britney ... dejan mucho que desear, y en ningún caso superan la versión original.

Sin embargo, y a pesar del valor que le otorgo desde siempre a Rod Stewart y su eterna voz mágica, tengo que afirmar que, si "Maggie despierta" de M-Clan no logra superar su "Maggie May", está claramente al mismo nivel. Y es que la guitarra cobra más protagonismo, se incorporan nuevos instrumentos, y... ¿qué decir de la voz y energía de Carlos Tarque?
Magníficas ambas.






viernes, 5 de agosto de 2011

My own.

Me disponía a hacerlo, pero he olvidado cómo y qué se escribe en los malos momentos.

Supongo que siempre la solución se encuentra dentro de uno mismo, en lo más profundo.

Yo me ayudaré. Yo me salvaré a mí.

lunes, 1 de agosto de 2011

Las bandas sonoras de la vida.

Recuerdo cómo hacía tiempo que habían quedado atrás los treinta grados negativos. En el mar comenzaban a manifestarse grietas cada vez mayores. Una mañana, el hielo decidió que era hora de dar paso a la primavera. Los cisnes. El sol.

Mientras la nieve se derretía contra su voluntad, el coche que cada viernes me ayudaba a conocer una pequeña parte de Suecia se inundaba de música más que adecuada. De ensueño.

Hoy, más de dos meses después, he vuelto a escuchar las canciones. En otro país, en otra situación y bajo otros sentimientos.

Y automáticamente... me he transportado a la curva de Klockestrand, donde terminaba el viaje de ida, al girar para llegar a la diminuta isla de Sandö. La música permanecía en mi cabeza durante toda la mañana.